El Ritual
La puerta era comun, de madera, alta y de dos hojas. Se entraba a un zaguan, de unos tres metros de largo por dos de ancho, que daba a un patio. El zaguan y el patio eran de baldosas, blancas y negras, como un tablero de ajedrez. En el angulo que formaban el zaguan con el comienzo del patio, justo ahi, en el piso, habia un angel de marmol, de tamaño natural, que yacia muerto. En realidad, yo creo que el que lo hizo, quiso dar la idea de que este querubin estaba descansando o velando..., pero ellos insistian en que estaba muerto, porque ellos lo habian matado.Cinco puertas daban al patio. Tres habitaciones, una cocina, y el baño en el otro extremo, cerca de la escalera. Esta era de metal, de hierro forjado, y con dibujos tambien hechos en hierro en la barabda, una sola, el otro extremo de los escalones daban directamente contra la pared. En el patio habia bancos de material amurados a la pared, eran dos, y un sillon vianes. En el banco de material, siempre en el mismo banco se sentaba la mujer. Con su falda larga, su blusa ancha, la mantilla de encaje negra en la cabeza, las manos cruzadas y apoyadas en su regazo, y esperaba..., solo esperaba, desde las ocho de la mañana hasta la hora del angeluz. Luego entraba a la habitacion negra, solo ella entraba, y no volvia a salir hasta el otro dia. Se alimentaba en el patio, sentada en el banco de material, nunca en la habitacion negra. Su dieta consistia en agua y galletas que el hombre dejaba en una vasija en el suelo, cerca de ella. Pero a veces ni siquiera el agua tomaba. La musica provenia de la habitacion contigua a la habitacion negra, era una musica profunda y lenta, salia de un laud que tocaba la otra mujer. Lo hacia solo cuando la primera mujer estaba en la habitacion negra, nunca cuando estaba sentada en el patio, esperando... De vez en cuando alguna cuerda del laud saltaba, se cortaba, entonces era el tiempo de regar con lagrimas todo el patio y especialmente el banco donde se sentaba la primera mujer. A veces pasaba la tarde entera regando el patio y el banco con sus lagrimas, y luego se dedicaba a reparar el laud. Al mismo tiempo el hombre abria la habitacion de la luz, y encendia las velas, que el mismo fabricaba; novecientas ventidos velas, todas blancas, menos una que era azul. Esta vela azulina nunca se prendia. El hombre tambien se dedicaba a mantener el banco donde se sentaba la primera mujer a esperar. Lo hacia poniendo en los extremos dos lamparas, que solo estaban encendidas cuando la mujer que esperaba no estaba sentada en el banco sino en la habitacion negra. Contra la pared habia ramas de muerdago que cuando la mujer que esperaba se sentaba,formaban como una especie de corona sobre su cabeza. La escalera desembocaba en un altillo, donde la puerta habia sido anulada, y dentro estaban las campanas, diescisiete campanas de distintos tamaños, pero todas de bronce, y todas pendian del techo a distintas alturas, no habia ventana alguna en ese altillo. Sobre cada escalon de la escalera tambien habia una vela, que iban creciendo en tamaño desde el primer escalon hasta el ultimo. Estas velas se encendian solo cuando la musica del laud cesaba sin que se haya cortado ninguna cuerda, y asi permanecian encendidas toda la noche hasta las ocho de la mañana, en que la mujer que se sentaba a esperar salia de la habitacion negra. Tambien era el hombre el que se encargaba de que las velas permanecieran encendidas. Ese dia la mujer que se sentaba a esperar, lo hizo como de costumbre a las ochos de las mañana, ya estaban a su lado la vasija con agua y al lado las galletas. Nada indicaba por el momento que ese iba a ser un dia distinto, a no ser por el sonido, tenue, al principio, de las campanas que estaban en la habitacion de arriba. Luego, ese sonido de campanas se hizo notorio, sonaban alborotadas..., como desesperadas. Alguien llamo a la puerta. El hombre miro a la mujer que estaba sentada en el banco esperando. El hombre comprendio en esa mirada que debia abrir la puerta. La niña estaba sola, tendria unos diez años, la cara pintada, los labios rojos, en los cachetes tambien dos circulos rojos y en los ojos dos lineas muy gruesas que resaltaban la forma almendrada de sus ojos. Vestia una pollera de gasa hasta los pies, amplia y plisada, de color blanca, como la blusa, y en la frente como piedras falsas, pegadas, que iban de una cien a la otra cien. Entro y se dirigio directamente adonde estaba la mujer que esperaba. Quedo de pie frente a ella, se miraban..., asi estuvieron un rato, hasta que las campanas dejaron de repiquetear, entonces la mujer que esperaba hablo: -Tu tiempo llego- le dijo. Si, respondio la niña. Es tiempo de las cenizas, las cenizas que ya cayeron. -De las cenizas y el humo, le aclaro la mujer. -El humos vendra despues, respondio la niña. No hablaron mas. De pronto comenzo a sonar el laud desde la habitacion de la musica. El hombre encendio las lamparas que estaban a ambos lados del banco y enseguida abrio la habitacion de la luz y encendio las velas, incluso la azul. La mujer que esperaba cerro los ojos, abrio sus brazos y comenzo a elevarce, mientras un humo de color violaceo que partia de la vela azul envolvia su cuerpo. Los tres seguian con la mirada la ascencion de la mujer que ya no esperaba, hasta que desaparecio. Entonces el hombre apago las lamparas, retiro la vasija con agua y las galletas, y las reemplazo por otra vasija y otras galletas, ceso la musica de laud, mientras el hombre apagaba las velas de la habitacion de la luz, y la niña, entonces, tomo el lugar de la mujer que ya no estaba, hasta la hora del angeluz, en que entro en la habitacion negra.